El Centro de Amigos para
la Paz y las discusiones sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados
Unidos (TLC - CAFTA)
Los negociadores costarricenses finalizaron la negociación del
texto del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en enero del
2004.
La mayoría de los costarricenses no conocen el
contenido de este complejo tratado, negociado en secreto, manejado por
un pequeño grupo afín a los intereses estadounidenses
y cuya versión final los diputados de la Asamblea Legislativa
solo pueden aprobar o rechazar – sin ninguna posibilidad de modificación
y menos de discusión democrática.
Son múltiples las preocupaciones que tienen los
sectores más informados de la sociedad civil costarricense con
respecto al modelo de desarrollo que impulsa el TLC.
Una está relacionada al impacto que tendrá
la inundación de productos estadounidenses altamente subsidiados
a nuestro país y el futuro de nuestras pequeñas y medianas
empresas muchas veces desprovistas de incentivos y de acceso al crédito
y la tecnología.
Otra preocupación es la apertura que incentivará
la entrada de empresas extranjeras relacionadas a la telecomunicación,
generación de electricidad y seguros y los impactos negativos
que conllevará en relación a los servicios y garantías
sociales que tradicionalmente han brindado las instituciones costarricenses.
Temas relacionados a la soberanía alimentaría, la soberanía
del Estado, la afectación del ambiente, derechos laborales y
otros están empezando a debatirse en algunos círculos,
generalmente en la capital, y peligra que el TLC se apruebe, tal como
se dio en Guatemala, El Salvador y Honduras, en forma apresurada, sin
posibilidad de hacer reformas y mucho menos dar marcha atrás.
En este contexto y por el deber que sentimos los miembros
del Centro de Amigos para la Paz, en aportar en las discusiones, preocupados
por los posibles conflictos que pueden venir a corto plazo, es que conformamos
un grupo de estudio a lo interno que se ha abocado a analizar distintos
temas de preocupación. Igualmente nos hemos hecho presente en
las distintas marchas convocadas este año: el primero de mayo
y 16, éste último convocado para expresar un rechazo ante
un tratado negociado anti democráticamente y que afectará
la institucionalidad costarricense sin haber logrado un consenso entre
los distintos sectores de la sociedad.