Isabel Macdonald
Coordinadora

Antes de venirme a vivir a Costa Rica, alrededor del ano 1983, conocí brevemente al Centro de Amigos para la Paz (CAP). Estaba de paso en San José. Trabajaba en Managua con el Comité Evangélico Pro Ayuda al Desarrollo, CEPAD, donde servia como traductora y guía a grupos de creyentes de EEUU que deseaban conocer de primera mano los alcances de la revolución Sandinista. La mayoría se oponían a la política estadounidense de apoyo a la contrarrevolución y a la amenaza de invasión a Nicaragua. En el CAP, durante una noche de reunión, conocí a personas con preocupaciones similares a las mías.

Dieciocho anos después, me acerque de nuevo, otra vez estando en una coyuntura de una nueva agresión: la amenaza de EEUU de invasión a Irak. El Centro fue un espacio donde las personas que se oponían a esta equivocada aventura militar podían agruparse y manifestar ante la población costarricense, su repudio e indignación.

Veinte anos después, me encuentro de nuevo en el CAP, esta vez con el reto de colaborar en el desarrollo de los programas y en este proceso, tengo la oportunidad de conocer a muchas personas preocupadas y dedicadas, tal como lo fueron los fundadores del Centro, a promover una cultura de paz y de aportar en la búsqueda de un mayor respeto y solidaridad entre las personas.

Atrás